Cuando se cierra una fase te sientes vacío. Parece que todo lo vivido se esfuma, que nada permanece, y en el fondo, es así. Te quedan los recuerdos, las fotografías, las cartas... pero te falta lo más importante: los protagonistas de esos hechos recogidos.
¿Cuántas veces tendré que recomponerme? ¿Cuántas fases más tengo que pasar? Esta vez no le voy a cerrar la puerta al pasado y no voy a eliminar a nadie de mi vida, porque sé que ellos no lo harán; aunque no estemos juntos físicamente, los sentimientos quedarán y la amistad estará ahí.
Pero tampoco voy a negarme el futuro, por el momento voy a esperar. Tengo que aprender a ser paciente...
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