Tomarse tiempo para hacer que las piezas encajen no es fácil, y más cuando se han forzado tantas veces. Las esquinas están deterioradas y algunas de las piezas ya están estropeadas... eso de los fragmentos que ya conoces, pero ¿qué pasa con los que acabas de encontrar?
Puede que siempre estuvieran delante de tus narices, pero nunca los viste porque no prestaste demasiada atención; o no cayeras en ellos porque no querías ver lo que tenías justo frente a ti. O quizá hayan aparecido bajo las piezas antiguas porque era el momento de que surgieran.
¿Cómo puedes hacer un puzzle si no tienes una imagen completa de lo que debería ser? Supongo que te la imaginas y encajas las piezas despacio hasta conseguir que todo esté en su lugar... haces lo que esté en tu mano para recomponer lo que nunca ha estado como debía.
domingo, febrero 21, 2010
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